Las altas y bajas en Clubes Pro: La importancia del factor humano o CER

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Las altas y bajas en Clubes Pro: La importancia del factor humano o CER

Álex Beltrán Sánchez

Redactor/Colaborador de la Cátedra de eSports de la UCAM


 
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OPINIÓN

5 de junio de 2019 ▪ UCAM Murcia

En aras de conseguir la deseada profesionalidad de nuestro modo de juego y el avance de éste hacia un verdadero eSport, veo necesario escribir seriamente sobre uno de los mayores problemas de este sector: los mercados de fichajes de las distintas competiciones y las normas que los regulan. Como aviso al lector, informar que no pretendo escribir sobre los plazos de abertura o cierre de los periodos de transferencia, sino que me gustaría ahondar en el aspecto más humano y que a todos nos afecta de alguna manera: la gestión de altas y bajas en estas ventanas de traspasos, un dolor de cabeza tanto para entidades como para Mánagers.

Pongámonos en situación; en las ligas de clubes pro, los periodos de fichajes suelen significar dos cosas: una bocanada de aire fresco tanto para clubes como para jugadores y como mínimo siete días – siendo semanas antes del inicio de las temporadas- de estrés, promesas y, muy a menudo, actos que nos alejan como colectivo de ser un ámbito profesional. Es precisamente esto último lo que voy a tratar en las siguientes líneas.

Cada equipo de Clubes Pro se basa en una planificación deportiva más o menos trabajada durante los días, semanas o meses previos al arranque de una competición. Se suelen estudiar aspectos tales como el calendario, el tipo de jugador que se necesita o qué se puede hacer una vez se han cerrado a los jugadores que competirán en una escuadra determinada. No olvidemos que este nivel de planificación acostumbra a ser proporcional a la categoría del equipo; aquellos de división más baja raramente revisaran los partidos de los rivales o crearán jugadas de estrategia acorde al planteamiento del rival sobre el campo virtual, mientras que aquellos que jueguen más arriba – recuerdo que en divisiones superiores el máximo de jugadores inscritos es de dieciséis- tienen un margen mínimo de error para confeccionar sus plantillas, y aquí es donde adquiere una importancia capital el factor humano

Es un hecho que muchos jugadores de la comunidad no conocen o no se identifican con varios conceptos primordiales ya no en cualquier jugador que se precie, sino en cualquier persona. Se me ocurre una larga lista, pero para evitar caer en redundancia alguna, mencionaré solo tres a las que he decidido juntar en la siguiente abreviatura: CER, que responde a las iniciales de  Compromiso, Empatía y Respeto. Vamos a ver de qué trata cada uno de estos conceptos en relación a nuestro “mundillo” de Clubes Pro.

El Compromiso en este modo de juego brilla por su ausencia. Es muy fácil aceptar la oferta de cualquier club y pasar a ser uno más del equipo, pero no lo es tanto aceptar una suplencia o jugar con asiduidad y sufrir con tus compañeros, sobre todo cuando los resultados no son los que se esperaban. Hay historias de triunfo y de superación, conjuntos que ganan y ascienden división tras división, pero también las hay tristes: proyectos que fracasan tras una o media temporada, clubes que se quedan literalmente con cinco o seis jugadores en cuanto se abre el mercado o que, directamente, prefieren no entrar para no afrontar los malos momentos.

El compromiso de un jugador debería ser una condición innegable para contar con él, pero aquí es donde la condición humana hace acto de aparición y comportamientos como no aparecer, negociar con otro equipo mientras ya se es miembro de uno, reclamar bajas por redes sociales dejando a tu conjunto con una mano delante y otra detrás son tan sólo algunas de las actitudes que arrebatan cualquier tipo de seriedad a aquello por lo que muchos luchamos día tras día. Y es que a veces – salvo casos puntuales- deberíamos darle más valor a ser mejores personas, no mejores jugadores.

Capítulo aparte merece la empatía, rasgo del que carecen muchas personas y, por ende, bastantes miembros de la comunidad. La mayoría de equipos realizan un trabajo invisible que va mucho más allá de reportar partidos u anunciarlos en redes sociales. Los capitanes mantienen un contacto diario con sus jugadores y con los máximos responsables de otros conjuntos para que los demás miembros de su equipo tan sólo tengan que encender su consola u ordenador y entrar a jugar. Cada vez que un jugador decide irse a mitad de temporada, siempre que no haya sido una decisión consensuada entre las partes implicadas, suele romper el esquema de su conjunto, máxime si es un jugador que ha destacado en la primera vuelta.

En general, hay una gran falta de trabajo humano en muchos de los jugadores que, normalmente guiados por quimeras como el poder conseguir emolumentos económicos que les permitan ganarse la vida, suelen caer en la trampa del beneficio inmediato, es decir, atender a los cantos de sirena de un equipo que promete distintas ventajas por fichar por él y, por si fuera poco, provocar que los máximos responsables de dicho equipo se lancen a la yugular de aquel que te dio la oportunidad al principio de temporada reclamando una baja por todos los medios. Esto suele desembocar en una crítica masiva e incluso un linchamiento por redes sociales cuyo motivo suele ser, simplemente, querer que dicho jugador continúe en tu escuadra porque eso fue lo que acordó antes de empezar la campaña. ¿En qué momento ese jugador o los mánagers del equipo que quieren ficharlo han tenido en cuenta que están perjudicando seriamente al club de origen del jugador? Creo que todos sabemos la respuesta.

Quería dedicar las últimas líneas de este escrito a hablar del respeto. Nunca es fácil aceptar un acontecimiento o decisión que no nos gusta o que nos es desfavorable y normalmente requiere un tiempo de procesamiento una vez nos la han comunicado. No obstante, y una vez llegados a este punto, dicho periodo de aceptación finaliza y tenemos dos opciones: aceptarla y buscar nuestro camino u estallar y, desgraciadamente, la comunidad es un ejemplo de esta segunda.

¿Por qué ocurre esto? Desde mi punto de vista, las reacciones fuera de lugar están asociadas a la norma no escrita de que “todo vale”. Dicho de otra forma, hemos perdido – desde hace tiempo además- cualquier atisbo de respeto hacia otro usuario que, con sus convicciones y preferencias, también es miembro de nuestro colectivo. Si no sabemos aceptar una opinión controvertida o rebatirla sin llegar a perder los papeles, jamás alcanzaremos la seriedad y la profesionalidad que muchos llevamos lustros buscando para la modalidad de Clubes Pro.

En los periodos de fichajes vuelan las faltas de respeto de jugadores a mánager y viceversa, la mayoría de ellas sin un conocimiento de causa total de lo que ocurre. Por desgracia, y sin verdaderas esperanzas de que esto pueda cambiar debido al “individuo” medio que puebla esta comunidad, estamos perdiendo oportunidad tras oportunidad de ser más valorados y, encima, desprestigiamos en segunda instancia a unas competiciones (VFO, ION o ProPlayer Series) que se esfuerzan – a distintos niveles, eso sí- por conseguir que una de nuestros mayores entretenimientos alcance cotas más altas de importancia tanto nacional como global.

También es algo recurrente – y termino aquí- quejarnos del trabajo que realizan los distintos departamentos de las competiciones principales, pero antes de ver la paja en el ojo ajeno quizá deberíamos tratar de solucionar nuestros propios problemas, inherentes por desgracia a la condición humana: el compromiso, la empatía y el respeto.

 

 

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